PATIOS, BALCONES Y TOCADORES
En Sucre, la evocación nos transporta a
suntuosas mansiones, donde los patios tienen rumor de surtidores de agua
cristalina, impregnando con sus efluvios, fragancia de heliotropos y jazmines,
en sus patios de ensoñación, matizados por el colorido de sus geranios en flor.
Belleza entrelazada con evocaciones históricas.
Los patios Chuquisaqueños desde el siglo XVI, hasta
mediados del siglo XX forman un conjunto que se divide en dos grupos según
criterios de la época y estilos.
Los mismos se han clasificado en :
a) Patios de edificios religiosos, especialmente
conventuales.
b) Patios de edificios oficiales, especialmente de
servicios públicos.
c) Patios de edificios institucionales, especialmente
escuelas, colegios y asociaciones diversas.
d) Patios de edificaciones privadas, especialmente casas
particulares con finalidades residenciales.
PATIO DE LA RECOLETA.- Tenemos
a la vista la Recoleta, antiguo convento que data del año 1600 y que fuera
cuartel durante la guerra de la Independencia ; hoy atesora a reliquias de
gran valor artístico y cultural ; el impresionante recogimiento de sus
bellos y austeros patios... Ambiente que fuera morada por breves días del
Presidente Pedro Blanco, de quien cuenta la historia que aquí fue acribillado a
balazos por sus detractores políticos. Es imperativo mencionar el famoso cedro
milenario de la huerta, lindante con el alegre patio de los naranjos.
PATIO DEL CONVENTO DE SANTA CLARA.-
El convento de monjas franciscanas se estableció en la ciudad de
La Plata en 1639 bajo el título de Santa Clara. De los varios que tiene este
monasterio, el principal es el más interesante. Es de forma cuadrangular con
galerías en sus cuatro lados que forman un amplio claustro doble, tanto del
piso bajo como del piso alto ; el conjunto es del llamado colonial
popular, con columnas de orden clásico y arcos de medio punto con guarda ;
entre la galería del piso bajo y la del alto, corre en toda su extensión un
simpático y airoso tejadillo que forma una especie de alero intermedio hacia el
patio. La galería baja, en cuanto a sus columnas y tienen la simetría
acostumbrada en esa época de : uno a dos de dos a tres, esto es de un arco
del claustro bajo por dos del claustro alto y dos columnas del claustro bajo
por tres del claustro alto.
El patio es de grandes proporciones, al centro tiene un
enorme jardín, dividido en ocho pasillos, se abren en el centro de un espacio
circular que preside una fuente octagonal, con un sencillo pero voluminoso
pedestal y su correspondiente taza circular con surtidor de agua. Las galerías
tienen piso de ladrillo antiguo, el pasillo exterior así como los interiores
del jardín están cubiertos de losas de piedra.
PATIO DEL PALACIO DEL GRAN PODER.- Se suele opinar que en sus aposentos
funcionó algún Tribunal sumariante de la Inquisición ; en realidad sus
orígenes no están esclarecidos, se prestan a muchas conjeturas y solo podrán
ser despejadas con el tiempo y el estudio de investigadores responsables. Actualmente
funciona en este ambiente el Museo
Charcas. Este patio es de singular aspecto e invita al espíritu a rememorar
épocas de antaño.
PATIO DE LA CASA DE LA LIBERTAD.- Antiguas dependencias universitarias
fueron utilizadas para la toma de decisiones políticas a lo largo de nuestra
historia y aún de la historia americana.
En su patio legendario, de estilo virreynal, parece guardarse el pensamiento y
el eco de voces de los que irradiaron luces de libertad. Sobrecogen el espíritu
los murmullos de los esclarecidos y doctos ministros de la Ley, que reunidos en
el santuario de la Patria, firmaron el Acta bautismal de Bolivia, bajo la égida
de los Doctores de la gloriosa Universidad, Mayor Real y Pontificia de San
Francisco Xavier de Chuquisaca.
PATIO DE LA UNIVERSIDAD.- La Universidad de San Francisco Xavier,
edificada en torno al inmenso patio de clásicas proporciones y estilo depurado,
ha sido desde 1624, uno de los polos de atracción cultural más importantes de
América. Bajo arquerías y junto a pilares, voces de los doctores que rompían
eslabones. Cuna y escuela de próceres, que nutridos con la savia del saber,
iluminaron y esparcieron por los ámbitos de América, ideas de libertad.
Actualmente funciona en este ambiente la Facultad de Derecho, Ciencias Políticas
y Sociales.
Se puede mencionar también entre otros, los patios de San
Juan de Dios, hoy Santa Bárbara, los patios de Santa Clotilde, de las
Adoratrices. Patios de mansiones señoriales, verdor de bellos jardines,
salpicados de rosales florecidos en la gama de los más vistosos matices.
Se destacan los tres patios del Convento de La Recoleta, así como el patio de los
naranjos, en el mismo convento y muy próximo al cedro milenario, que nos
obsequian la serena belleza de los claustros conventuales. El patio mayor de
San Felipe Neri, morada original de los monjes Filipenses, es uno de los más
bellos de Chuquisaca en el mejor estilo neoclásico, con sus arcos de medio
punto, su balaustrada y su crestería que lo remata, estando adornado por una
hermosa fuente de roca labrada en el centro.
En el museo Universitario, sus dos patios son señoriales;
el primero en dos niveles y el segundo, matizado de coloridos árboles. El patio
del Arzobispado, calmo y austero y los tres patios de la actual Facultad de
Idiomas y Turismo, con una doble escalinata el primero y una colosal enredadera
el segundo, que llega desde el pequeño tercer patio, muestran la variedad de
matices que adornan estos escenarios de meditación y reposo.
Los patios jardines, exquisita combinación de ornamentación
y naturaleza, tienen interesantes ejemplos en los patio-jardín de la clausura
de la ex-capilla de Santa Mónica, en el colegio Santa María Eufrasia, en el de
la Inmaculada Concepción y en varias casas particulares, como el de la casona
de la calle Grau número 149 entre tantos otros.
BALCONES.- En la ciudad de La Plata por la
importancia de muchos edificios públicos y privados que se construyeron en la
primera mitad del siglo XVII , se requirió de las verjas para los atrios y
balcones, y de las rejas para las cancelas de huertas y monasterios.
El hierro en simples volutas, con arabescos o sin ellos, en
argollas o en gruesos clavos prolongados, da prueba de la extensa artesanía de
forja que ha de lucirse especialmente en verjas, barandillas, rejas y cancelas.
Una progresiva simplificación de formas y proporciones,
hará predominar al neoclásico, en postrimerías coloniales y albores
republicanos. Más un par de rejas en el noble bronce de siempre, serán para
todas las épocas y estilos las rejas chuquisaqueñas por antonomasia. Ellas son
las que cierran el acceso a la puerta de la nave y a la puerta de Ramos del
atrio de la Catedral, en un alarde de extraño rococó, que fundió, como reza la
propia inscripción de ellas, el artífice Gregorio Aillón, en 1808.
En la calle Calvo existen varios balcones de distintas
formas, pero el que llama más la atención es la de la casa número 78, porque
dicho balcón fue construido a fines del siglo 18, el mismo tiene adornos
simples y su base esta echa de piedra. Esta casa perteneció a la distinguida
familia Calvo Fernández. Igualmente en la calle Calvo número 91 encontramos un
balcón esquinero, de la época republicana, otro similar es el balcón ubicado
entre las calles Loa y Arenales.
Otro balcón de la ciudad es el que se encuentra entre las
calles Grau y Bolívar, éste fue tallado
en madera y acompañado de fierro forjado y corriente, fue construido en el
siglo XVIII. Junto a esta casa se encuentra un farol tallado en madera haciendo
juego con las puertas y ventanas de la misma.
En la Plaza 25 de Mayo, número 52, se encuentra un balcón
tallado en madera, junto a él tres balcones pequeños. Estos balcones están
construidos con barras de hierro y madera. En la misma plaza se encuentran
nueve balcones seguidos de hierro forjado, estos balcones son muy vistosos y es
por eso que llaman la atención de los turistas.
En la calle Calvo número 589 se encuentra un balcón muy
colonial, el mismo ésta hecho en fierro y madera torneados, éste fue construido
en el año de 1869, a continuación de éste balcón se encuentra una gradería
adornada con postes y faroles coloniales.
TOCADORES.- En la ex villa, ciudad de La Plata,
Chuquisaca y posteriormente Sucre, el simple toque de atención o de llamada en
una puerta, se convirtió en complemento artístico u objeto de decoración.
Puertas de templos y palacios ostentan hermosos llamadores
dobles, que en su gran tamaño, lucen motivos renacentistas y barrocos de
notable perfección. Situados unos en la parte superior de ambas hojas,
recuerdan que quienes lo usaron no tenían que apearse del caballo; otros en
cambio, los de abajo, estaban al alcance de la mano para el simple peatón.
Estos son entre otros, los de la Iglesia de San Miguel, con
cabezas de león, blasones y seres alados; los de la Catedral, más
afiligranados, con águilas bicéfalas y símbolos reales; los de Santo Domingo,
con pesadas argollas y cabezas de animales empenechados; los del Museo
Colonial; los del Arzobispado.
Otras puertas se adornan con tocadores o llamadores más
sencillos, en los que el bronce fundido muestra pequeños animales reclinados y
hasta una cabeza de medusa surgiendo entre nubes, como se ve frente a Santa
Clara, en la calle Abaroa.
Llamador es una pieza de hierro o bronce de variadas formas,
fija a una articulación y colgada en la parte exterior de la puerta de calle
con el fin de golpear sobre ella para que abran del interior. Hasta fines del
siglo XI los cerrajeros no disponían de otro medio que el martillo y el yunque,
cuya utilización alcanzó enorme maestría para ejecutar los complicados motivos
de tales objetos. En el siglo XVI desapareció la sencilla robustez inicial,
dándose a las obras mayor delicadeza y fantasía.
El arte suntuario de siglos pasados nos ha dejado la huella
de varios tipos de tocadores, como las manos,
unas con encajes y sortijas de origen europeo y otras sencillas y alargadas
de factura local.
España fue uno de los centros de mayor importancia en esta
clase de manufactura, que abarca no solamente los elementos de tocadores o
llamadores, sino también jarrones, candelabros, vajillas, medallones, utilería
religiosa, etc.
En las llaves y cerraduras se evidencia la pericia y el
gusto de los cerrajeros renacentistas. Algunas cerraduras se hallan decoradas
con primorosos relieves, que llegan a ser verdaderos cuadros. Los llamadores o
aldabones tienen toda clase de temas decorativos, tales como satíricos,
monogramas, animales fantásticos, sirenas, etc.
En todo el área andina, se produjeron llamadores o
tocadores sumamente interesantes y originales, manifestándose en una amplia
gama y gran variedad de formas y estilos, así tenemos llamadores en forma de
vegetales (Fitomorfa), en forma humana (Antropoforma), en forma de animales,
aves y peces (Zoomorfa), y en forma de emblemas, letras, escudos u otros
(Heráldica).









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